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Colorantes alimentarios y TDAH

El efecto de los colorantes alimentarios artificiales (AFC, por sus siglas en inglés)  en el comportamiento de los niños se ha estudiado durante más de 35 años, y se han acumulado  pruebas de estudios imperfectos. Este post resume la historia de este controvertido tema y el testimonio ante el Comité Asesor de Alimentos y Medicamentos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) de 2011, convocado para evaluar el estado actual de la evidencia relacionada con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Se explican las características del TDA/H relevantes para entender la literatura de la AFC: El TDAH es un diagnóstico cuantitativo, como la hipertensión, y algunos individuos que están cerca del umbral pueden ser empujados por un pequeño incremento de los síntomas. La cronicidad y la omnipresencia hacen que las calificaciones de los cuidadores sean la medida más válida, aunque subjetiva. Los defectos en muchos estudios incluyen diagnósticos no estandarizados, selección cuestionable de muestras, cegamiento imperfecto y medidas de resultado no estandarizadas. Datos recientes sugieren un efecto deletéreo pequeño pero significativo de los AFC en el comportamiento de los niños que no se limita a aquellos con TDA/H diagnosticable.

Un problema de salud pública…

Los AFC parecen ser más un problema de salud pública que un problema de TDAH. Los AFC no son una causa importante del TDA/H per se, pero parecen afectar a los niños independientemente de si tienen o no TDA/H, y pueden tener un efecto agregado en el clima del aula si la mayoría de los niños de la clase sufren un pequeño decremento en el comportamiento con efectos aditivos o sinérgicos. Los posibles mecanismos biológicos con evidencia publicada incluyen los efectos sobre los niveles de nutrientes, la vulnerabilidad genética y los cambios en la potencia de la banda beta electroencefalográfica.

Las autoridades mirando para otro lado

En marzo de 2011, el Comité Asesor de Alimentos de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) celebró una audiencia sobre los efectos en el comportamiento de los colorantes alimentarios sintéticos, conocidos técnicamente como colorantes alimentarios artificiales (AFC). La reunión se centró en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), por lo que se solicitó un debate sobre este trastorno como base para comprender los datos sobre los AFC. La controvertida decisión del comité (8-6 votos) no fue la de recomendar la prohibición de las AFC o la exigencia de una etiqueta de advertencia. Este dato da lugar y deja pie a numerosas teorías de la conspiración  así como suspicacias varias.

Sistemas de clasificación AFC

Para que sean más identificables, las AFC tienen un nombre común y un número oficial que puede variar de un país a otro. El Sistema Internacional de Numeración (SIN) es la norma mundial para clasificar todo lo relacionado con los alimentos y utiliza los números 100 a 199 para los aditivos colorantes (aprobados para su uso o no) del Codex Alimentarius («Libro de Alimentos») establecido en 1963 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La inocuidad de los AFC y otros aditivos alimentarios está regulada por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios ([JECFA] establecido en 1955.) La Unión Europea (UE) utiliza el SIN y añade un prefijo «E» («E» de «Europa») para los colorantes alimentarios naturales y sintéticos aprobados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) establecida en 2002). A diferencia de la UE, en los EE.UU. la FDA separa los colores producidos sintéticamente o AFCs

Causas multifactoriales del TDAH

La genética y la epigenética son quizás las causas mejor documentadas. Numerosos estudios familiares, incluyendo estudios en gemelos, han demostrado una heredabilidad de hasta el 80%, y esto está respaldado por genes candidatos replicados como el alelo de 7 repeticiones de DRD4 y el alelo de 10 repeticiones de DAT1. Sin embargo, esto no debe traducirse en determinismo genético, porque los genes se expresan por interacción con el medio ambiente, incluyendo la dieta. Un buen ejemplo es la fenilcetonuria (PKU), un trastorno 100% genético bien establecido, que carece del gen para que la enzima metabolice la fenilalanina en tirosina, lo que resulta en una vía metabólica alternativa tóxica para la fenilalanina.

Debido a que la enfermedad se desarrolla sólo en presencia de fenilalanina en la dieta, es 100% ambiental y 100% hereditaria[37]. Así pues, el hecho de que el TDAH sea hereditario en un 80 % significa que se sitúa entre el 20 % y el 100 % en el medio ambiente. Podemos ver que la heredabilidad podría ser en parte genes de vulnerabilidad a factores ambientales específicos, como los AFC, los insecticidas, los productos químicos ambientales, las infecciones, los parásitos, los traumas, la mala alimentación, etc.

Conclusiones a todo esto

Los AFC no son una causa principal del TDA/H, pero pueden contribuir significativamente en algunos casos, y en algunos casos pueden empujar adicionalmente a un joven por encima del umbral de diagnóstico.

  • Aunque probablemente no haya una reacción mediada por el sistema inmunológico, puede haber una liberación directa de histamina debido a su ingesta con el consecuente efecto.
  • Al afectar los nutrientes y otros metabolismos periféricos, los AFC podrían afectar al cerebro sin cruzar la barrera hematoencefálica.
  • El efecto deletéreo no parece limitarse al TDAH (se ha replicado un efecto general). Por lo tanto, los AFC pueden ser más un problema general de salud pública que un problema de TDAH.
  • Se replicó un pequeño efecto deletéreo independientemente del diagnóstico y se identificó un posible mecanismo (relacionado con los genes de la histamina).
  • El consumo diario per cápita de AFC se cuadruplicó en los últimos 50 años.

«La dosis por sí sola hace el veneno». Paracelso.

Es posible que haya un posible efecto perjudicial en el clima del aula debido a que la mayoría de los niños están sujetos a los inevitables efectos de los mismos, lo que perjudica adicionalmente, o incluso sinérgicamente, la atmósfera de aprendizaje grupal.

El estado actual de las pruebas no es concluyente «pero es demasiado sustancial para descartarlo»(Hasta que se pueda determinar mejor la seguridad, sugerimos minimizar la exposición de los niños a los AFC. Con las preocupaciones actuales sobre la obesidad infantil, no parece haber necesidad de hacer que los alimentos se vean más atractivos que su color natural.

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