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Adolescentes y videojuegos violentos, impacto sobre su moralidad

Los videojuegos violentos dejan a los adolescentes `moralmente inmaduros?

Pasar horas jugando videojuegos violentos atenta contra el crecimiento emocional de los adolescentes, según un estudio.

Se cree que la exposición regular a la violencia y la falta de contacto con el mundo exterior les dificulta distinguir el bien del mal. También confiar en otras personas y ver el mundo desde su perspectiva se puede ver perjudicado.

Investigadores de la Universidad de Brock en Ontario encontraron que aquellos que pasan más de tres horas al día frente a la pantalla tienen pocas probabilidades de haber desarrollado la capacidad de sentir empatía.

Los investigadores canadienses encuestaron a un total de 109 niños y niñas de 13 y 14 años sobre si jugaban videojuegos, qué juegos les gustaban y cuánto tiempo pasaban jugando con ellos.

Sus hallazgos no dejaron lugar a dudas.. encontraron que el 88 por ciento de los adolescentes dijeron que jugaban juegos, y más de la mitad admitió que jugaba todos los días.

 

 La exposición a la violencia dificulta que los adolescentes distingan el bien del mal

Los juegos violentos, incluidos los juegos en los que los jugadores tienen que matar, mutilar, decapitar o torturar a otro personaje humano, se encuentran entre los más populares.

Los adolescentes también llenaron un cuestionario diseñado para medir su desarrollo moral.

 

Por ejemplo, se les preguntó qué tan importante es salvar la vida de un amigo en un contexto de peligro o fatalidad.

Estudios anteriores han sugerido que el juicio moral de una persona pasa por cuatro fases a medida que crece a partir de los niños y entra en la edad adulta.

A la edad de 13 ó 14 años, los científicos afirman que los jóvenes deberían estar entrando en la tercera etapa, y ser capaces de identificarse con los demás y tener en cuenta su perspectiva.

La investigación encontró que esta etapa parecía retrasarse en adolescentes que jugaban regularmente a videojuegos violentos mostrando por tanto un severo déficit en equiparación con aquéllos que no estaban tan sobreexpuestos a dichos estímulos.

 

Los juegos también reducen la cantidad de contacto que tienen con el mundo real.

También se cree que los adolescentes que juegan regularmente no pasaban suficiente tiempo en el mundo real para aprender a tener en cuenta los pensamientos de los demás.

La investigadora Mirjana Bajovic dijo: «Los resultados actuales indican que algunos adolescentes en el grupo de videojuegos violentos, pasan de tres o más horas al día jugando a los mismos, mientras asumían que estaban separados del mundo exterior, se ven privados de tales oportunidades evidenciando en algunos casos una ausencia total de empatía hacia sus congéneres.

Esto puede retrasar su desarrollo emocional, especialmente en términos de empatía.

Pasar demasiado tiempo en el mundo virtual de la violencia puede impedir que los chavales  se involucren en diferentes experiencias sociales positivas en la vida real, y en el desarrollo de un sentido positivo de lo que está bien y lo que está mal».

Sin embargo, otros juegos no tuvieron ningún efecto, lo que sugiere que la exposición constante a la violencia también estaba afectando su desarrollo.

No podemos negar las evidencias objetivas que apuntan al impacto real que tienen este tipo de videojuegos para la salud mental de nuestros hijos, en otros artículos comentábamos cómo ciertos colorantes químicos son capaces de dejar su  acusada impronta en nuestras vidas. Es obvio que vivimos en un mundo repleto de infinitos elementos que ejercen mucha más relevancia en el transcurso y desarrollo de nosotros mismos de lo que a priori nunca habríamos valorado.

 

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